La esencia está en la miel
La miel, los campos y sus flores
Elegimos miel de nuestro entorno en la Sierra Norte de Madrid. Miel milflores que incorpora la diversidad floral mediterránea y genera un sabor amplio y redondo. Cada botellín lleva 5,5g de miel.
Romero, cantueso, tomillo, zarzamora.. ¡Uhhmmm!
La alquimia en la abeja
Las abejas transforman el nectar de las flores en miel. Elegimos a nuestra abeja, la abeja negra ibérica, para elaborar la miel. Ellas conocen los secretos de nuestras flores y nuestro clima. Queremos preservarles su espacio.
No les pedimos que nos revelen su secreto, les dejamos hacer. Así variará ligeramente cada año el sabor, según los campos florezcan y las abejas los interpreten.
Unas 13 abejas habrán trabajado y visitado unas 6,500 flores para producir un botellín ¡Gracias amigas!
Y el cuidado en el apicultor
Colaboramos con apicultores de pequeña producción de la zona. Artesanos comprometidos con la miel natural o ecológica, que siguen el ciclo natural de la abeja, preservan la genética de la abeja negra ibérica, y cuidan su alimentación, siempre nectar de flor silvestre salvo necesidades puntuales.
Pagamos un precio justo por ese tesoro de miel que nos entregan.
La fórmula y la compañía
Tres ingredientes y cero aditivos
Miel, agua y levadura, nada más. Así se hacía hace miles de años, y así lo re-hacemos. Cero aditivos.
Nuestras maestras cerveceras
Elaboramos el hidromiel de la mano del buen saber hacer de nuestras amigas de Bailandera, una genuina cooperativa social de la Sierra Norte de Madrid que fabrica una excelente cerveza artesanal.
Esta colaboracion nos ayuda a garantizar la calidad del hidromiel que puedes observar en su fina gasificación, la limpieza de su color, y lo redondo de su sabor.
Una elaboración pequeña y hermosa
Nuestra producción es limitada y nuestro proceso artesano-contemporáneo. Dos elecciones al servicio de una manera de entender nuestro hidromiel.
Cada producción es de 1.350 botellines para seguir trabajando con miel, apicultores y cerveceras que comparten una manera de hacer respetuosa con la naturaleza y las personas, con el sentido de lo pequeño para hacer cosas grandes.
Un proceso sencillo
Primera fermentación
Mezclamos los ingredientes miel, levadura y agua a temperatura controlada, y lo llevamos a un tanque para una primera fermentación en frio. Durante aproximadamente dos meses las levaduras transforman los azúcares de la miel en alcohol.
Segunda fermentación
Una vez estabilizada la primera fermentación, embotellamos y dejamos aproximadamente otras cuatro semanas para que se produzca una segunda fermentación en botella que genera la sugerente gasifiación del hidromiel.
Una bebida para paladares curiosos
Recuperamos un sabor de otra época
Al igual que se pasa del "café con leche y azúcar" al "café sólo", o del "chocolate con leche y azúcar" al "chocolate negro", el hidromiel recupera un sabor puro que agradecen los paladares curiosos.
No es cerveza de miel, no es sidra de miel, no es vino de miel ¡es hidromiel! Aprender a saborearlo con amistades o simplemente degustarlo con tiempo es ya un buen plan!
y si lo catas...
Su olor te recordará a miel madura y cera. Encontrarás delicadas notas florales y sutiles matices herbáceos propios de las flores de la sierra.
Cuando la pruebes notarás una acidez fresca y con chispa. Luego aparecen notas melosas, y finalmente tiene un cierre limpio, persistente y elegantemente seco.